Comunicación, la base del aprendizaje de un idioma.
Cuando empiezas a hablar una lengua, lo que más deseas es poder comunicarte con personas de todo el mundo. Esa ambición es la que te impulsa de verdad. Sin una motivación personal fuerte —ya sea la fascinación por la cultura de un país o la oportunidad de mudarte allí por trabajo—, aprender resulta mucho más difícil.
A lo largo de mi vida he visto personas que se han mudado a otro país sin aprender el idioma local, pensando que con el inglés sería suficiente… como si todo el mundo lo hablara. Para mí, esto refleja también cierta falta de respeto hacia la comunidad que te acoge.
Para aprender u idioma no basta con ponerse.
No todo el mundo tiene la misma facilidad para aprender idiomas, y no siempre basta con “ponerse”. Lo que realmente marca la diferencia es el factor humano: las ganas de conectar, de abrirte a los demás. Fue eso lo que me llevó a salir de España cuando era muy joven, decidida a vivir, viajar y aprender en otros lugares.
Y la experiencia fue adictiva.
Viajar, comunicarme, vivir otras culturas… me enriqueció de tal manera que creo que programas como el Erasmus son una de las mejores formas de construir un futuro unido y sin prejuicios. Ojalá se ampliaran a nivel mundial.
Lo que intentamos hacer en Con L de Cultura es acercar esa Historia y cultura milenaria al estudiante de español ele en un intento de profundizar en la socio cultura española e Historia de España. Así vivirán en vivo y en directo una experiencia que recordarán toda la vida: practicar español al mismo tiempo que lo vives, es una sensación única que te hará recordar la experiencia toda la vida.
Como decía en un artículo anterior, el imposible divorcio entre lengua y cultura: Vivir solo bajo los valores y criterios de una determinada cultura, de tu propia cultura nos conduce inevitablemente al egocentrismo, o mejor dicho mono culturalismo y eso siempre nos empobrece. Veremos el mundo solo desde una perspectiva.
Cuando emprendemos la tarea de aprender una nueva lengua estamos de alguna forma abriendo una ventana a más que una cultura, a una nueva dimensión, a una nueva realidad y a otra forma particular de entender el mundo. Esto en parte es así porque las palabras construyen nuestro universo, de tal manera que por neurolingüística sabemos que si no tenemos una palabra para designar algo es posible que ese algo se nos pierda. No seamos conscientes de que existe.
Enriquecerse, abrir tu mente.
Si además ese aprendizaje de la lengua nos lleva a visitar el país donde se habla, entonces estaremos ante uno de los placeres más intensos que conocemos: cuando se abre tu mente y aprendes al mismo tiempo que se te caen vendas y prejuicios. Pero esto solo puede ocurrir si viajamos con esa disposición. Al movernos debemos dejar en casa estereotipos, tópicos, y toda forma posible de comparación:salir de la zona de confort.
Una cosa tan simple como tomar un café no es igual en Madrid que en Nueva York y nos dice mucho sobre la manera de vivir la vida de cada uno de los países que visitamos.Desde que ponemos un pie en un nuevo país cada cosa que observemos, desde un edificio a una cafetería, estaremos viendo esa nueva visión del mundo y sobre todo una manera de relacionarnos diferente a la que conocemos.
En ese relacionarnos está la clave de nuestra manera de entender lo realmente le pedimos a la vida: la vida es corta, entonces hay que aprovechar: estar con la familia, los amigos, el disfrutar se hace prioritario, salir, ir de fiesta…Vivir para trabajar y no trabajar para vivir.



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