» Las personas, tanto individual como colectivamente, como pueblo, solo tienen futuro si viven lo que en realidad son, no lo que imaginan ser» Américo Castro
Hoy toca hablar de un tema que considero muy interesante y al que se le presta poca atención como es la identidad. Creo que es muy importante tenerlo claro, ya que pueden generar graves conflictos sociales y políticos.
Estos días he estado consultando aspectos de la Historia de México que me han dejado como mínimo perpleja. Resulta que desde el siglo XIX, época de la independencia, y hasta el día de hoy, poca gente ha oído hablar del virreinato de la Nueva España, época que comenzó con la llegada de Hernán Cortés y que acabó en 1821, previa guerra civil (o si se prefiere de independencia). Rechazan esa época( tres siglos, más de la mitad de su historia ) porque supuestamente fue un época de barbarie y destrucción de unos pueblos autóctonos que vivían en algo muy parecido al paraíso terrenal. Son con estos pueblos con los que ellos se identifican, aunque sus abuelos vinieran de Asturias o Andalucía. Pocos tienen noción de que fueron los propios indígenas, quienes se aliaron con Cortés para la caída de Tenochtitlan. Y esto solo para empezar.
Cuando me puse a investigar recordé que es en el siglo XIX cuando se construyen los procesos nacionales, fue la época dorada del nacionalismo, y es ahí donde encajan muchos despropósitos históricos.
Los historiadores estudian los procesos históricos, no los políticos
Es, a los historiadores, a lo que corresponde estudiar los procesos históricos, no a los políticos, pero los que escribían la historia en ese momento tenían en su mano como iba a ser recordada esa etapa virreinal y lo que hicieron fue alterar los hechos históricos para adaptarlos a lo que se requería en ese momento, que era la construcción de un nuevo estado nacional y para lo cual se necesitaba un imaginario diferente al que se había tenido hasta ese momento, que era lógicamente español: la administración, la lengua, la religión, etc. Todo era más o menos igual que en España, ¿entonces? ¿cómo se iban a diferenciar? Pues una de las alteraciones históricas más significativas fue hacer hincapié en que una nación había existido desde el inicio de los tiempos.
“México existía antes de la llegada de los españoles”, por lo tanto era fácil incitar el odio a la metrópolis gracias al discurso victimista: fuimos explotados, exterminados, nuestras riquezas saqueadas, etc, etc.
Pero se les olvidaba un «pequeño» detalle, México no existía cuando llegaron los castellanos, que no españoles, lo que hoy es España era un conglomerado de reinos en la que Castilla llevaba la voz cantante en la expansión atlántica. España vendría mucho más tarde.
Ningún país se libró de esto. Por poner un ejemplo, en España se decía que íberos, celtas, romanos, visigodos, etc, todos eran españoles, cosa muy del siglo XIX pero que hoy en España se considera una anécdota propia de este siglo, hoy en día a nadie se le ocurriría decir tal cosa.
Lo curioso es que esto se mantuvo en México no solo durante el siglo XIX, sino durante el XX y casi hasta la actualidad. Hay aspectos históricos totalmente falsos que se mantienen en los libros de texto, ¿porqué? pues por intereses políticos, entre otros. En el XIX había unos y el el XX otros, pero ya sabemos que uno de los peores aspectos de los políticos es cuando intentan tergiversar la historia a su favor.
Por suerte hoy en día hay toda una generación de jóvenes historiadores mexicanos que tratan con todo el rigor y responsabilidad de desfacer entuertos ¿lo conseguirán? difícil lo tienen porque todo lo relacionado con la identidad toca aspectos emocionales y reconocer la propia responsabilidad de lo que ocurre es un acto de valentía, y si además llevas 200 años achacando tus problemas a otros, pues va a ser complicado. Pero como dijo un gran sabio hace 2000 años, la verdad os hará libres.
Hay que asumir lo que en verdad fuimos y no lo que imaginamos que fuimos
¿Cuál es el resultado de todo esto? Pues a los pueblos les ocurre como a las personas, que si no reconocen su pasado tal y como fue, y siguen a día de hoy echando la culpa de lo que en realidad son a otros, pues no se llegará muy lejos. Hay que asumir lo que en verdad fuimos y no lo que imaginamos que fuimos, para desde ahí tomar la responsabilidad como sociedad adulta de lo que somos, mirarnos de cerca, observarnos, aceptar lo bueno y cambiar lo malo. Solo así se avanza, ya que si en lugar de aceptar nuestras auténticas raíces e identificarnos con ellas miramos a otros que de hecho tienen otras raíces y otros valores muy diferentes a los nuestros, pues esto no augura nada bueno: pretender ser alguien distinto al que soy, y esto es muy triste o poco inteligente.
En una ocasión un alumno brasileño me contaba con desánimo como veía a su país, y lo extendía también a otras latitudes de latino América, a lo que yo le respondí,» pero, ¿qué hacéis mirando tanto al vecino (USA)si vosotros sois tan distintos? Y me respondió que era porque habían llegado muy lejos, sobre todo en riqueza. Claro, al mirarse a si mismos se preguntaban ¿por que ellos sí y nosotros no? La respuesta siempre la encontraban en su pasado colonial: españoles y portugueses. No había más respuesta, no más indagación, con eso era suficiente. Pero es que olvidan que llevan más de 200 años de independencia, ¿no es suficiente tiempo para haber cambiado cosas? Yo creo que sí.
Me da pena porque de México tuve buenos amigos con los que coincidí en Inglaterra y Suiza en nuestra época de estudiantes, y de esa temprana edad me viene la idea de que la Hispanidad existe, llegué a tener una conexión con ellos mucho más intensa que con otros europeos, y no solo era por la lengua que compartimos, sino por la forma de relacionarnos mucho más similar a la que tenemos en España. Nos unen muchas más cosas de las que creemos, miremos a esa raíz hispana que está basada en valores y principios universales.